Campeones

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jueves, 22 de septiembre de 2011

Tres tristes tigres...

Vamos a empezar por lo fácil, Agüero y Forlan se fueron, recuerdan? pues no me lo creo, no me lo creo que aún les recuerden...porque si parte de la grada olvidó lo que Forlan ha hecho por el Atleti, entonces viendo a Falcao, no me creo que esos mismos recuerden a zipi y zape...ojo, Radamel Falcao en 2 partidos hizo un hat trick, Forlan lo hizo para ser bota de oro en Bilbao, creo y Aguero tardó 5 años (oportunismo mode on) vale para olvidar? La respuesta es NO.



Tigre numero 1: Radamel Falcao, el que hace los deberes pronto y bien, vino con la premisa de hacer olvidar al dúo sacapuntas y lo ha conseguido en 180 minutos de Liga....bien o no, el tío es un fiera, un rematador nato, tan rematador que estoy seguro que si le tiras un paraguas desde la grada lo remata y hace gol. Como lo ha apodado el gran Uría es "Zamorano de cabeza y Hasselbaink con los pies" y no le falta razón. En definitiva un crack.
Pero como esto viene de oportunismos vamos a analizar la situación; el Kun Aguero, ese que tanto odiamos a día de hoy, y Diego Forlan, ese que no sabemos si odiar o amar en 4 años juntos jamás tuvieron la calidad que tiene detrás Falcao, que no es poco, atiendan: Mario Suarez, Tiago, Gabi, Diego, Arda, Reyes, Salvio...7 jugadores que disfrutan con la pelota y que disfrutan dando pases de gol, que tiran un corner que no va ni corto ni pasado, va donde hay que rematarlos (minipunto para Falcao) y que, en definitiva hacen que en el Calderón, después de veintipico años, se vea fútbol.



Una vez analizado esto...no busquemos agraciados, busquemos culpables. Eso nos lleva a...

Tigre numero 2: Gil Marín, porque es el culpable que hayamos pasado veintipico años viendo tuercebotas y jugadores de calidad pésima (recuerdan el Pato Sosa?). Fue el que confió la dirección deportiva a Susito, uno hombre que no ficharía bien ni en una fabrica a la hora de plegar y que lo único que se limitó a hacer es cobrar comisiones hasta por ir a ver los partidos al Calderón. Es el artífice de engañar a la afición entera filtrando nombres que luego viajaban a otras ciudades de España o de Europa...y lo que es mucho más importante, va a ser el artífice de que cuando el Tigre numero 1 quiera abandonar la rojiblanca sea vendido como un mercenario y en el caso de que nunca quiera irse (que esto no ocurrirá), será el encargado de convencerle que se vaya porque será lo mejor para el club...



Pero todo esto no pasará si entendemos bien al...



Tigre numero 3: La afición y el socio, porque son el alma de esta entidad y no deben creerse que por jugar bien 3 partidos y ganar bien la cosa va a ir a mejor. Como es posible que hace 6 meses estuviéramos hablando de vender el club, de acabar con los Gil y demás historías (indignados rojiblancos, manifas de Atléticos por el cambio (que por cierto, han desaparecido) y las bufandas verde y oro) y ahora estemos hablando de buenísima gestión, de fichajes con cabeza y estemos alabando a Gil y a su madre? No me entra en la cabeza...O si...porque ya lo dijo Forlan "la afición olvida pronto" y le silbaban, Gil Marín lleva mintiendo al aficionado y socio colchonero durante 24 años y ni mu, es más, aplaudimos cuando ganamos (que es una obligación, no lo olvidemos) y silbamos a Forlan porque es sincero en sus palabras? Al final, como ya dije una vez, en el atleti, siempre gana la banca.



Solo quiero recordar al aficionado que hoy y mañana las cosas irán bien, pero pasado cuando vuelvan a ir mal (porque eso es a lo que juega Gil Marín) volveremos a manifestarnos, indignarnos y agitar bufandas verde y oro, pero cuando eso llegue y Gilma diga "la gente solo silba al palco cuando las cosas van mal, cuando ganamos la Europa League la gente no silbaba" no solo no podremos decirle nada...sino que tendremos que darle la razón...una vez más nos están intentando engañar creando algo que debería de haber creado hace 20 años, un buen equipo de fútbol.


sábado, 3 de septiembre de 2011

Maneras de despedirse

Suenan clarines y timbales, el público tiene ganas de disfrutar y los toreros están nerviosos ante otra corrida que les haga auparse a los más alto de su popularidad.



Uno de ellos, el primero, bajito, moreno, 1´72 de estatura, nacido de la nada y todo lo aprendido en la calle, donde se curten los más plebeyos de allá de donde viene, sale como si cada corrida fuera la última y por eso sabe que es el mejor y si algún día no lo siente, sabe que algún día será el mejor. Empieza el espectáculo y sus caderas de muletas hacen enloquecer a la gente de lo que ve en el tendido, la gente paga lo que sea por verle actuar y él disfruta, sonríe y brinda gestos cómplices a una afición que sabe que tiene en el bolsillo, porque sabe que esa misma gente hará que se convierta en alguien aún mejor, y se crece cada fin de semana que pisa el "tendido" con ganas de disfrutar y de que cada aplauso supere al anterior, no tiene corridas malas, sí discretas, aunque siempre sale victorioso sabiendo que solo él tiene el don de que a sol o a sombra la gente disfrute de sus estocadas, a veces mortales de oreja y rabo y a veces inútiles, pero solo se salva el más grande, el peleón...el Kun Agüero. Y así pasan los años, y las temporadas y cada vez más, él es el mejor y ya no lo siente, sabe que lo es.
Pero se siente raro, ya no disfruta como lo hacía antes, y todo lo que antes eran gestos de cariño, ahora se convierten en mentiras y populismo barato con el que, sin darse cuenta, cava su propia tumba, su plaza, dice, se le ha quedado pequeña y teniendo la oportunidad de salir por la puerta grande, decide salir en camilla y sin que nadie le vea, sin agradecer públicamente a aquellos que lo vieron durante años, que gastaron sus ahorros durante todas sus temporadas y ensuciando una ropa que diariamente 4 años ha vestido, dice, orgulloso. Ya nadie le cree, nadie le quiere y todo el mundo le odia, muchas saben que es lo mejor que han visto hasta el momento, pero todos coinciden que la puerta grande se le ha quedado pequeña, un mal recuerdo de un gran profesional que, por razones que ya nadie cree, se va a torear a otras plazas donde sabe que volverá a ser un ídolo y donde solo él sabe como va a acabar su vida profesional.






El segundo, alto, rubio y con 1,80 de estatura, nacido en el seno de una familia de buenos hábitos y grandes dotes de profesionalidad, su abuelo y su padre fueron lo que él esta siendo, un ídolo para algunos y un oportunista para otros, al verle muletar no sientes nada, llegas a la plaza y no sabes que corrida le va a salir, buena, mala o regular, no es constante, aunque todo el mundo recuerda que cuando la ocasión lo entendía, aparecía con una faena sublime sólo hecha para gente como él, muchos le consideran un vago, otros le consideran un dios y él, a sabiendas de todo esto, toma la decisión de decir lo que siente y callar lo que no siente, no hace guiños a la grada, pero se encara en las malas corridas de abucheos, se sabe vencedor en muchas ocasiones pero, sin rencor ni acritud, aplaude en el centro del tendido sabiendo que este deporte es así, y que será recordado por sus grandes actuaciones y no por sus malas temporadas. Engrandeció a un deporte que en la plaza en la que actuaba, sentían que nunca volvería a aparecer, hizo aparecer su nombre en el mapa después de muchos años y sabe que eso es lo que va a quedar, con su pelo rubio oro y sus piernas igualadas por tradición familiar, el matador a ratos, Diego Forlan.



Pero al contrario que el moreno, hace tiempo que no se siente arropado, los aplausos ya no suenan como la primera vez y, a sabiendas, de que la memoria del que paga es muy corta, entiende que quién paga por verle se sienta defraudado, su rendimiento baja a veces por querer forzarlo y no se lo han tenido en cuenta, ha tenido que aguantar de todo y de mucho, pero calla porque sabe que no esta bien y que, alomejor, si él fuera aficionado pensaría igual. Entonces llega su última despedida en esa plaza, quizás aquel día no supo que lo era, pero lo era. Y lo dio todo como cada vez que salía, aunque todo, a veces, no era lo suficiente, y decidió despedirse a lo grande, en público, ese con el que tuvo sus mas y sus menos reconocido, pero sabe que esa gente, que sonando mas o menos sus aplausos, les debía muchas cosas y la puerta grande se abrió para despedir a un tipo como pocos, con dos temporadas históricas y otras dos discretas, supo retirarse a tiempo y dejar la puerta tan bien cerrada a su salida que la gente supiera que pocas veces algún valiente que quiera agradar a sol y a sombra tendrá que empujarlas muy fuerte, y se va de manera que los que lo vieron le prometen agradecerle eternamente sus buenas actuaciones y olvidar para siempre sus temporadas horribles.



Son; maneras de despedirse.



P.D. Siento si el símil toril no a agradado a todos pero (SIN ser amante del toreo) creo que era la mejor manera de expresar lo vivido, el diferente final de dos ídolos.