Campeones

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miércoles, 19 de enero de 2011

De Mendozas y Sabinas.

A eso de las 14:30 aproximadamente, salgo del trabajo, cansado, hambriento en dirección a mi casa. Más o menos suelo tardar sobre unos 15 o 20 minutos, depende del tráfico o los semáforos (bajo en bicicleta) y por el trayecto paso por varios parques o zonas ajardinadas y pasajes peatonales y la verdad es que lo que veo casi cada día me hace plantearme que nos deparará el futuro, no solo a nivel de trabajo o de recursos sociales, sino a nivel cultural o deportivo.



Y es que en esos 20 minutos veo a chicos y chicas de entre 12 y 20 años aposentados en bancos o sentados en el suelo malvestidos (lo siento pero a mi eso de los pantalones por debajo del culo, gorras 3 tallas más grandes y zapatillas deportivas desatada, no me parece moda), fumando porros y jugando ha hacer el tonto con un monopatín que casi ninguno sabe controlar (el nivel de ruido con el nivel de acierto en las piruetas es escandaloso). No quiero aparentar que lo que quiero que todos los chavales de este país sean Lorca o Iniesta pero el paisaje es desolador. Muchos de ellos dejan los estudios porque el nivel de dejadez es tremendo y la educación por parte de los padres es bastante pobre.
Yo tengo 28 años, creo que tampoco les llevo tanto, a algunos ni una década, y mis padres siempre me inculcaron valores de superación y que el futuro era ser activo, en lo que yo decidiera y en los estudios, pero activo, yo iba al parque a ser Ronaldo, no a fumar porros.



Entonces llego a casa y me pongo a leer a Eduardo Mendoza o a escuchar al "maestro" Joaquín Sabina, cierto es que Sabina quizás no sea la mejor muestra de lo que hay que ser en la vida, pero me pregunto, habrán más Mendozas o más Sabinas? Hace tiempo vi que en una convención en nose que país del mundo, un participante daba una charla que me pareció interesantisima; decía que el nivel de creatividad y de aprendizaje de los niños es brutal en comparación a cuando tengan 25 años, eso hace que muchas veces por culpa de la educación de los padres se pierdan muchos pintores o muchos escritores, por no decir grandisimos músicos. Qué no debemos estar todo el día diciendo "deja ya esta guitarra y ponte a estudiar!" o "dejate de poemitas y a estudiar que hay que ser un hombre de provecho"...un hombre de provecho...que gracia, que hubiera pasado si a Mendoza le hubiera dicho eso su padre o si a Sabina se le hubiera ocurrido ser, como su padre, policia, pero por si no lo sabíais, por muy en contra que siempre estuvo su padre, de lo que hiciera, nunca le dijo nada, o aprendería solo o conseguiría ser lo que al final fue.



Vivimos en una sociedad futbolizada, donde solo se persigue el doping en el ciclismo y el atletismo (y aplaudo por ello) pero hay otro deporte que por culpa de todos nosotros, vende y mueve miles y millones de euros. Recuerdo cuando yo era un crío y llevaba poco haciendo atletismo, que al subir a los controles en Serrahima, las gradas estaban llenas y en cada serie había 10 o 12 niños, era precioso...hoy rodando veo como se suspenden series por falta de participantes...y federaciones no hacen nada, sin saber que para un niño que se ha levantado con la ilusión de ir a correr, ve que no puede hacerlo, es eso lo que queremos? Queremos que nuestro hijo sea Iniesta? Sí, peor porque lo queremos porque es un ejemplo de humildad, buen deportista y humildad o por el dinero que gana? Habría que hacer limpieza mental y dejar que nuestros pequeños elijan aconsejados y sobretodo evitar que los parques dejen de oler a verde de hierba por olor a verde Maria.



Pensemos y recapacitemos, el futuro no es lo que nos vende la prensa diaria dando balones de oro o enseñándonos el paro y la desilusión global, pensemos que el futuro de los que vienen, depende de los que vivimos el presente.
Quiero leer nuevos Mendozas y escuchar más Sabinas.

domingo, 2 de enero de 2011

Aquellas mañanas frias de invierno

Ya hace algunos años que no corro en ningún cross y la verdad es que mucho no los echo de menos. Tengo muchisimos recuerdos de las épocas en las que parte de la temporada transcurrís por los pueblos más fríos de Catalunya, Vic, Manresa, etc..

Si cierro fuerte los ojos, recuerdo a mi padre despertándome y al levantarme viéndole tomándose el café, que tanta falta le hacía, lo que ha llegado a soportar mi buen padre por llevar a su hijo a correr, mi madre era más perezosa y alguno si que había ido, pero mi padre no se los perdía, o mejor dicho, estaba obligado a no perdérselos, sino, me los perdía yo también.
En la Vanette blanca, que aquello era más lento que un desfile de caracoles y allí marchábamos los dos, intentando que yo no me durmiera, para poder llegar despejado a destino, pero me era casi siempre imposible, recuerdo que la mayoría de veces cuando habría los ojos, ya estaba mi padre buscando aparcamiento en alguna explanada cercana.
Con el tiempo le vas dando importancia a las cosas, es unas de las consecuencias de crecer y hoy, y mira que me gustaba que mi padre viniera a verme correr y aunque a veces era muy crítico con mis carrera demasiado pronto, era como que yo sabia que por lo menos uno, una persona entra todas las que había allí viendo el cross, estaba pendiente de mi, y me hacia fotos, y que fotos! (y algún video) de echo hay varios álbumes por casa con mis temporadas completas, un recuerdo que todo el mundo debería tener, a lo que iba, pues con el tiempo, y compitiendo infinitamente menos que antaño, aún me sigue gustando que mi padre (o mi familia en general) pero en especial, él, venga a verme correr, pero jamás le volvería a hacer pasar el frío y el sueño que le hice pasar durante muchos años.



Porque cuando uno va a competir, entra en calor, y sino se va a calentar y padre se queda allí parado con las cosas, llegas y él recuerdo que siempre, siempre, siempre, me ataba las zapatillas y yo le decía siempre de broma "cuando vaya a alguna olimpiada tendrás que bajarme a la pista a atarmelas", ojalá hubiera podido hacerse realidad, y al levantarse yo ya estaba listo para ir hacia la salida y el esbozaba su "venga eh!" y se daba la salida.
El cross podía ir mejor o peor, pero el siempre buscaba algún sitio estratégico donde poder hacer buenas fotos y donde casi siempre no había nadie y era donde más necesitabas una palabra de aliento y escuchar aquellas frases míticas de nuestro atletismo "el de alante tuyo va muerto!", "vas muy bien eh vamos vamos!" "ale, ale venga a ritmo!" y que tanta falta me hacían en ese momento.
Quizás el momento más doloroso fue el día que me torcí el tobillo en el cross de, si no recuerdo mal, Llodio, o era Lasarte? No recuerdo, el caso es que me tuve que retirar, nos cruzamos España para ir a correr un Cross a Bilbao y no lo acabé...son cosas que pasan, esta claro, pero mucho sacrificio económico y anímico tirado por la borda y por eso no me gustaba retirarme, de hecho casi nunca lo hacia.



Y al llegar, allí estaba, cerca de la linea de meta con la chaqueta del chándal para que no cogiera frió y juntos íbamos hacia donde estaban todos los padres de los compañeros a acabar de tomar un poco de aire, vestirme para descalentar y ayudarme a estirar.
La gran mayoría de veces me esperaba para el mejor momento de la mañana, el bocadillo de buti (butifarra), que nos comíamos uno cada uno y nos sentaba que ni a Dios, y así pasamos la gran mayoría de las mañanas de los Domingos de los findes de semana de mi infancia, en los que ya con 28 años, echas la vista atrás y ves que han sido en los que más has aprendido, pero sobretodo en los que te has dado cuenta de que él siempre ha estado allí, para darte el primer y el último aliento que siempre has necesitado.

Y por eso le dedico, hoy, este humilde blog desarraigado, en el día de su cumpleaños.



P.d. Cabe dar por supuesto, que a la vuelta de los croses, aunque intentaba no hacerlo, volvía a dormirme..

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