jueves, 20 de noviembre de 2014

Futregate

Paolo Jorge Dos Santos Futre, ex futbolista portugués, ídolo rojiblanco y desde hace unos días, acusica profesional.

Supongo que a estas alturas no tengo que contaros lo que nuestro queridísimo soltó en una entrevista a un medio portugués, curioso, nunca dijo nada en ningún medio español, insisto, curioso. El caso no es lo que dijo Futre, que también, sino cuando lo dijo y sobretodo, lo que no dijo.

Me explico. Hasta que no se demuestre lo contrarío, Futre es amigo del gilismo, ese que tanto atléticos, entre los que me incluyo, odiamos. Por lo tanto hay varias cosas que se me escapan del Futregate.

Señor Paolo, han pasado 23 años de aquel partido, ¿ha estado usted 23 años sin poder dormir y por fin su psicólogo le ha recomendado que lo mejor era contarlo, o es que no contarlo era lo más bonito hasta que asegurarse que estaba bien prescrito? A eso lo llamo yo, primero, remover la mierda, básicamente porque este señor esta sólo en estas declaraciones y, segundo, porque no hay más que ver el partido para ver que es casi imposible que ese partido estuviera amañado, pero vamos que cosas peores habrá en la historia del fútbol. En todo caso, esto AHORA, no procede mi querido amigo luso.




Pero al grano que me voy por los cerros de Úbeda, ¿porque Futre, que oye si hubo amaño de partidos, que diga todo lo que sabe y se monte el pollo más grande de la historia del fútbol y que rueden cabezas, no rajó de los tejemanejes de Jesús Gil en aquella época? Como por ejemplo, como se hicieron con el club sin poner ni una sola peseta o con que dinero pagaron su fichaje. Es más, ¿no estuvo usted de director deportivo de 2001 a 2003? Sabrá contarnos también de donde se nutre el Atlético a nivel económico, que pasa con la Peineta o como se cierran ciertos tratos incómodos ¿no?
¡Ah! eso si que no procede. Es mucho más bonito decir que "mis compañeros se dejaron ganar" (que es lo que dijo en otras palabras) pero yo no, ¿acaso los atléticos no saben lo mafioso que era Gil? o ¿es que usted no sabe que los hijos del difunto siguen robando con un dinero que nunca es suyo? 

El caso de todo esto es que no hay caso, que es una cosa que pasó hace 23 años y que ha pasado por la prensa como una noticia que hacía casi más daño al Espanyol que al Atlético. Claro, total el Atlético lleva tantos años con unos dueños que no son tal cual, que no lo digo yo eh, lo dice una sentencia judicial, que es mejor que esto pase de puntillas y todos tan amigos.

Pues le voy a decir una cosa señor Futre, si lo que usted quiere es hacer daño a la familia Gil, cuente todo lo que sabe, TODO, todo eso que ya sabe la prensa pero que no se atreve a publicar, bueno todos no, Uría si, o ¿es que lo que quiere es hacer daño a la afición que tanto coreó su nombre? porque si es así, bájese de este barco, que en este barco solo vamos los atléticos de corazón, los que defendemos la honorabilidad de nuestros jugadores ganen o pierdan.
O ¿es que el ex atlético Dani Carvalho le esta quitando mucho protagonismo presentando programas deportivos en la tv de Portugal siendo muchísimo menos futbolista que usted, y quería un lío gordo?

Pero es igual, no me responda, con bajarse del barco tengo suficiente, que las ratas no nos hacen falta.




domingo, 16 de noviembre de 2014

Volver para quedarse

Hace ya bastante tiempo aparté el blog sin motivo aparente, coincidía con una última entrada en la que el Real Madrid nos había vuelto a ganar un derbi de Liga, como cambian las cosas. Hoy, como el Atleti, he vuelto para quedarme.

Desde que dejé el blog de lado, no solo hemos agrandado nuestras vitrinas, sino que hemos vuelto atrás, hemos recuperado nuestra historia, esa que una vez, nos hizo ser el mejor equipo del mundo por méritos propios.

Las nuevas generaciones de atléticos que hemos venido detrás de los que ya vivieron esto, hemos empatado con ellos, nos ponemos a repasar y evidentemente, a todos nos hubiera gustado vivir la época de Luis, Ayala, Garate y compañía, y ellos han tenido la suerte de, además vivir la de Koke, Gabi, Arda y compañía. ¿Qué quiero decir con todo esto? pues posiblemente que como dice el refranero popular; "las comparaciones son odiosas" pero es que estamos en medio de una leyenda deportiva y de jugadores, que no institucional, de la que tenemos que disfrutar no comparar.
¿Y porqué digo que hemos empatado con ellos? Pues porque hemos visto ganar una Liga, mucho más complicada que la de épocas anteriores, y hemos caído en la final de una copa de Europa en el descuento. Hasta en lo amargo hemos empatado. Pero no solo hemos visto todo eso, sino que hemos vuelto a ver un Atleti que pone nervioso a los rivales y que POR FIN, si, por fin, ganamos derbys, y no de casualidad ni con ayudas, con todo merecimiento, como antaño.

¿Y ahora que? Pues ahora que todos estamos empatados es hora de volver a ser uno, ya no tenemos que oír "cuando ganábamos al Madrid", "cuando campeonabamos por Europa", todo eso, esta empatado. Ahora vamos todos juntos formando una nueva historia, una que nos hace ser más temidos y más grandes, porque aunque seamos los mismos, ahora somos más fuertes.

Tenemos que agradecer tanto al Don Diego Pablo Simeone que podría crear una secuela sólo con su persona. Por mucho que analicemos nosotros y hasta los que saben más que nosotros de esto del fútbol, no somos conscientes de como este señor ha sido capaz de cambiar la mentalidad de unos jugadores, de una grada y la historia de un club. 
Porque no se trata de ganar, sino de como ganar. Porque no se trata de motivar, sino de como motivar. Porque no se trata de volver a sentir la historia del Atleti, sino de sentir que esta es otra historia nueva.



No me quiero explayar mucho en esta "nueva" etapa del blog, porque tengo mucho pendiente de lo que hablar y no quiero que hoy parezca que quiero recuperar un tiempo vivido, a partir de ahora voy a intentar analizar objetivamente todo lo que a mi me plazca del Atlético de Madrid, si quieres acompañarme, te pido otra oportunidad de que leas mi vida colchonera y que disfrutes conmigo de ella.

Santi (@neoatleti)

lunes, 3 de diciembre de 2012

Analizando el Derbi

El Atleti hizo el ridículo. No hay mucho más resumen del derby, un equipo sin ideas, sin pase, con presión y muy leñero. Nada que ver con lo que veníamos viendo hasta ahora. Pero eso no quiere decir que no se lo vayamos a perdonar, empecemos.

·         El Cholo convoca un entrenamiento a puertas abiertas al que asisten cerca de 21.000 personas; no es una cosa nueva, Sevilla y Betis ya lo hicieron antes del derby, pero mucho ojito que 21.000 personas, son muchas personas y nuestra afición no es una afición cualquiera. Ese hecho, por mucho que nos cueste entender, tiene que calar a un futbolista, sea cual sea su color o su sentimiento hacia la entidad que representa. Cuando hace 2 años y pico, 50.000 personas no sólo no abandonaron el Camp Nou tras la final de Copa, sino que se quedaron media hora más animando a grito pelado de “Campeones, campeones”, muchos de los jugadores a los que luego silbamos o llamamos “peseteros” o “judas” salieron de aquel estadio llorando.
Agüero no podía levantar la mirada del suelo, porque cada vez que miraba a la grada sentía que había fallado, no a 50.000 que había representando, había fallado a un sentimiento, incluso Tiago, un casi recién llegado, aún recuerda aquéllo como una de las mejores experiencias que ha vivido como futbolista. Aquel día Tiago pasó de trabajar para el Atleti a hacerse del Atleti. Pero ayer nadie se marchó a los vestuarios del Bernabéu llorando, nadie. 



·         Hemos vuelto a ser cómplices de un juego de Tronos, es decir, este, el mejor Atleti de la historia, (que no se nos olvide) venía muy fuerte. Había humillado a un Sevilla que sacaba pecho después de ganar al Betis, bueno quien dice ganar dice golear a su eterno rival...El Atleti lo mató en 45 minutos de auténtico espectáculo. Desde el pitido final de aquel partido la prensa empezó a obviar (lógico por otro lado) el encuentro de copa, para ponerse a hablar del derby, y aprovechando el subidón que llevábamos encima, nos creímos que podíamos ganar al Madrid. Ojo, no estoy diciendo que el Atleti no sea capaz de ganar, pero mucha atención a mirar las cosas en caliente y en frío.

No me voy a poner a analizar puesto por puesto una y otra plantilla, porque es de necios no saber que nos superan en casi todas las líneas (a mi entender se salvan Juanfran, Filipe, Arda y Falcao) en las demás, nos superan absolutamente. A eso hemos de unir que el Madrid viene de perder, por lo tanto el “factor sorpresa” quedaba descartado y cogía fuerZa el factor “salimos a ganar como locos”. Ese factor ayer sólo visitó el vestuario local.
Porque por mucho que nos moleste y pese que el Atleti está ganando sin parar, fuera de casa la imagen futbolística es muy pobre, hemos tenido muchísimos desplazamientos en los que hemos regalado 45 minutos y hemos corrido los últimos 45. A eso hay que añadirle que esta liga se va empequeñeciendo y este año el Atleti se ha mantenido, exceptuando la baja de Diego. ¿Qué quiero decir con esto? Muy fácil, si recordamos los desplazamientos en los que hemos regalado media parte, que el nivel futbolístico baja respecto a jugar en casa, y que ha sido donde hemos perdido puntos (Levante y Valencia), se hacía complicado el ganar.

Pero nos hicieron creer que se podía, no sólo los jugadores sino la prensa: “Este año sí”, “Si no es este año…” Sinceramente, he visto al Real Madrid muchos años peor que este y el Atleti mejor (pese a ir por debajo de la clasificación) y empatar o perder. ¿Qué pasa? No lo sé, porque confío en el Cholo a pies juntillas y sé que los tuvo que motivar. Quizás la afición estaba en un nivel altísimo, la realidad en un nivel medio y la actitud del equipo en un nivel bajo.



·         Pero no hay que fustigarSe más, ¿En serio es tan chungo perder en el Bernabéu? Yo lo veo como un resultado probable (estadísticamente y deportivamente). A mí lo que me vale es la actitud del equipo desde Mónaco hasta hoy (digo hoy porque mañana aún no ha llegado). Señores, seamos sensatos- ¿A qué Atlético no le va a gustar ganar en el Bernabéu? Pero en serio, este año era lo de menos. No nos contó la prensa que el año del doblete el Atleti perdió los dos derbis, o que pese a perder, el Atleti acabaría el año por encima del Madrid, nos dijo que podíamos ganar y punto, obviamos lo demás, fallo nuestro.
Ahora pensemos fríamente. ¿Quién, a 1 de Diciembre, hubiera firmado estar con los puntos que tiene hoy el Madrid? Yo creo que todos. Pues señores, hasta ayer estábamos 8 por arriba y no sólo eso, es que seguimos 5 por encima, no es ningún drama, el Madrid no se juega la liga contra el Atleti, se la juega a la ruleta rusa perdiendo en el Villamarín o contra el Getafe. No es ningún drama, en dos semanas viajamos a Barcelona, al Camp Nou y vamos a ir con el fantasma de que el Madrid se ponga a 2, pero ¿es que el Madrid no va a perder más puntos? En una liga donde el primero va a ser el Barça, ¿importa quedar segundo o tercero? Sí, por quedar por encima del Madrid y no porque conseguimos igual el objetivo que es la Champions.

Dicho todo esto, creo que los jugadores están en deuda con la afición, porque nunca les ha fallado, han estado a las duras y a las maduras y esta afición solo les pide que sigan igual. Estamos en un momento muy dulce, que nadie se olvide que va a costar mucho bajarnos de ahí, que perderemos más partidos y no solo por eso vamos a ser menos Atléticos, porque se es imposible ser menos de eso. Porque los grandes equipos tienen un sector de la afición que nunca falla, que siempre está ahí, pero hay otro gran sector de la afición que viene y va que le interesa el fútbol cuando gana y que no les importa lo más mínimo cuando pierden, y es la diferencia que tiene nuestro club, que carece de ese tipo de aficionado, somos del Atleti SIEMPRE, y podemos perder contra el Madrid durante 13 años más, que vamos a estar ahí, les ha quedado claro y no se van a dar por vencidos. Confiemos en ellos que se lo han ganado y tienen el mejor entrenador que podíamos tener ahora mismo, así que, que no cunda el pánico y disfrutemos de la realidad, y la realidad, para los que quizás con lo de ayer se les ha olvidado, es que somos campeones de la Europa League, de la Supercopa de Europa y que tenemos a una plantilla que de aquí 10 o 15 años , será recordada como la que tuvo el mejor inicio de liga. No hay motivos para preocuparse.



domingo, 9 de septiembre de 2012

EL CHOLO, LOS PIES EN EL SUELO, LA CABEZA EN EL CIELO

Casi casi sin darnos cuenta, ha empezado la temporada y ya tenemos un título, como en 2011, sin comerlo ni beberlo ganamos una Supercopa con un paseo brutal contra el campeón de Europa. Bonito enfrentamiento ese del campeonísimo contra el campeonito, la fórmula es sencilla, demuestra que: Si gana el de la Europa League, se le promociona a más no poder y si gana el de Champions, sacamos pecho de que la gana el mejor de Europa. Es decir, para uno sirve para consagrarse y para el otro para sacar pecho.


El caso es que todo tiene matices, es decir, la Champions League es una competición preciosa, pero que llegados a este punto, los equipos de la Liga Española (entiendo que los de las ligas europeas restantes también) sólo quieren jugar para ingresar, les da igual ganar o perder, quieren ese dinero. ¿Porqué? Pues porque está montado de tal manera que la misma competición se está desprestigiando, mismos equipos, metemos equipos de bajísima calidad y al final siempre llegan los mismos. O hacen un pensamiento o esa competición va a ser de las más previsibles de la historia, encima dadas las grandes diferencias de ingresos entre la liga española y las demás, Barça y Madrid estarán en las semifinales de aquí hasta el fin de los días.

El caso es que “la competición menor”, esa que sólo juegan los equipos malos y que no vale para nada, está teniendo mucho más nivel últimamente que la champions, con esto no quiero decir, que los equipos que llegan a la fase final no lo tengan, que no se me malinterprete, sólo digo que la Europa League, está muchísimo más igualada que la Champions y hace que sea mucho más bonita a nivel de competitividad y sobretodo de telespectadores.

Dicho esto, no estoy diciendo que yo quiera jugar la Europa League todos los años (bueno si es para ganarla si) pero la actitud que ha inculcado el Cholo a estos jugadores mentalmente, puede hacer que sea uno de los aspirantes serios a llegar bastante lejos. No nos empecemos a hacer “pajas” mentales, hablo de la actitud; esa que se vio en 6 meses de Quique, que no se vio, bueno ni apareció, con Manzano y que Simeone ha trabajado como nunca.
Recordando el método Guardiola, alguien de la casa que sabe lo que significan esos colores y que sabe transmitir lo que es vestir esa camiseta y lo que significa para cada uno de los que se sientan en las gradas pagar la cuota de abonado, socio o la entrada y eso, no se paga con dinero.

Desgraciadamente, tenemos al mejor entrenador que podíamos tener después de Luís, pero seguimos teniendo a los peores directivos del mundo. Cierto es, que la liga española no ayuda, tenemos al mejor 9 del mundo y va a ver como lo que ha ganado, es lo máximo que va a poder ganar en este equipo, porque tal y como está montado todo, nadie va a poder ganar una liga sino tienes ese presupuesto que sale de 240 millones de euros que se reparten entre dos y que lo que sobra si se reparte proporcionalmente. Es como si yo y mi futura esposa nos comiéramos el pastel nupcial y lo que sobra se reparte a los invitados, porque eso es lo que son los 18 equipos restantes, los invitados, sin ellos, ni siquiera los “novios” tendrían pastel.

Lo que quiero decir con todo esto es que hoy Falcao se quedaría muchos años en el Atleti, es feliz, marca y disfruta, pero tenemos dos cosas en contra, los dirigentes, Cerezo se frotaba las manos en Mónaco porque cada gol era más dinero, y que el mejor 9 del mundo en “la mejor liga del mundo” (quien lea mejor es porque quiere), nunca va a poder ganar una Liga sino sale de aquí. Los jugadores quieren ganar, y en España, sólo ganan dos.

Ahora si toca soñar, porque el Cholo nos lo permite, nos permite ver al Atleti y DISFRUTAR, ver un equipo con posesión de balón, agresividad, presión, sólido y con gol. Si se pudiera pagar (y se quisiera) la ficha de Falcao, Diego, Arda y demás y los grandes no tuvieran tantas “ayudas” económicas, estaríamos hablando de un Atleti rozando el del doblete. Visitando Neptuno asiduamente y, por fin, ganando al Madrid de tristón.

Porque Simeone ha demostrado lo que Guardiola lleva demostrando desde hace 5 años en el Barça; que a los jugadores no se les enseña a jugar, se les ha de enseñar a ganar y eso pasa por tener la actitud que se tuvo el día del Athletic de Falcao, ay! De Bilbao y contra el Chelsea, da igual el nombre del rival.

Siempre hay que tener los pies en el suelo pero la cabeza en el cielo.


lunes, 4 de junio de 2012

Bucarest (parte 3)

Los momentos previos, a mí, se me hicieron eternos. Ya estaba todo el mundo en su asiento y estábamos deseando tantísimo que acabara la inauguración de la final que nos pusimos a hacer el mosaico antes de tiempo y todo. 

Salieron los equipos y la locura fue espectacular, no había marcha atrás, el partido iba a empezar.

Dicen los entendidos que en una final los primeros minutos son de tanteo, que a los dos equipos les puede dar por no atacar y se pasen 20 minutos especulando. En Bucarest la cosa no fue así, un equipo salió a ganar y el otro a ver si ganaba. Esa fue la diferencia y sin apenas darnos cuenta, un balón largo de Diego a Falcao con su respectiva carrera, entrara al área, especulara un poco con lo que hacer y finalmente optara por pegarla donde hay que hacerlo, ni más alto ni más bajo, a la escuadra, templadita pero fuerte, una que sólo los mejores porteros del mundo puedan parar y entró. Minuto siete y el Atleti se ponía 1-0 en la final de la Europa League, ¿alguien se lo hubiera imaginado?

En la grada se unió la locura con la imagen impactante de ver ese golazo y en el minuto que era. Nos abrazamos como si hiciera años que el Atleti no marcara. ese gol, ya no nos lo quitaba nadie. Radamel ponía a Europa entera de pié y al Atleticismo al borde del éxtasis.

Afortunadamente en el espectacular video marcador del estadio pudimos ver el gol repetido unas cinco veces y cada vez alucinar más y creérnoslo más.
El partido después del gol, como todos pudisteis ver, fue otro. El Atleti hizo un partido durante siete minutos y después jugó a controlar y descontrolar el partido a su antojo, Mario Suárez, Filipe, Gabi y Godín (espectaculares) hicieron del Atleti un muro por el que sólo pudo pasar Llorente con un tiro forzado que no cogió puerta. 

Capítulo aparte, Falcao, que, quizás por televisión no se pudo apreciar del todo, pero corrió todos los balones que pasaban cerca o lejos de él, daba igual, estaba luchando como nunca, dejándose la vida. Algún día nos enteraremos que le dijo el Cholo para extra motivarlo pero era un portento físico dando todo de sí. Y en estas, en este baile de acelero-freno del Atleti, ¡Miranda! Robó un balón en la frontal, se la dió a Turan, que hasta entonces era el que más había corrido después de Falcao y puso un centro que aparentemente no era para el colombiano, pero que cazó y con una maniobra que hubiera firmado el mismísimo Maradona, pone el 2-0 en el minuto 35 de la final.

Posiblemente lo que pueda explicar de lo que se vivió en la grada ni se acercará a la realidad, nos abrazamos una vez más, convencidos de que esto no se podía escapar y en ese abrazo y en ese momento de silencio interno que uno tiene al celebrar un gol de ese calibre, recuerdo un llanto, un llanto de pasión, de alegría, de honor, de recuerdo, mi vecino de asiento posiblemente estaba recordando a su padre y todas las cosas que se debería estar perdiendo y lloraba pensando que desde ahí arriba, él no sólo lloraba por ver a sus colores ganar, sino por ver a su hijo y a su nieto abrazarse llorando y, pese a sentir no poder estar ahí, posiblemente era feliz y sabía que eso se iba a quedar con ellos toda la vida. La vida, nos pone lecciones que debemos aprender, en un momento de alegría y de éxtasis, recordar con cariño a los que se fueron, es lo más bonito que le puede a uno pasar y en aquella grada, no sé cuantos había así, pero por lo menos uno seguro.
Al volver en mí, me senté en mi asiento mientras el partido seguía, y empecé a asimilar lo vivido en poco más de media hora de partido y, como un niño, derramé varias lágrimas, no de pena, quizás tampoco de euforia máxima, sino de tranquilidad. Nunca me había imaginado ver al Atleti en tres finales europeas y no sólo lo había visto, sino que a una de ellas había asistido, quién sabe como acaba este circo futbolístico, pero en aquel momento, en aquel minuto de aquel partido, yo estaba cumpliendo un sueño.



Y así llegamos a la media parte, habiendo recapacitado de todo lo que habíamos vivido, momentos de relajarse un poco, disfrutar, comentar las jugadas y el partido y como no, llegar el buche, que era tarde y había hambre. Nuestra expedición se había llevado unos trozos de jamón envasados al vacío que supieron a gloria.

En la segunda parte yo tuve una sensación extraña. Os explico; íbamos 2-0, no habíamos pasado peligro, estábamos tranquilos, y el Athletic atacaba del otro lado, sabíamos que al Atleti lo veríamos poco atacando, más que en alguna contra, era lo que tocaba, no pasé excesivos nervios y el tiempo se me pasó rápido, creo que supimos llevarlo tan bien, que Diego dejó un recado en la portería donde queríamos ver un gol, la nuestra, la que habíamos estado escoltando todo el partido, donde habíamos estado animando como locos y donde Courtois había notado como caliente en la primera parte. 
Se vió solo atacando, arrancó, frenó, pensó, volvió a arrancar, volvió a frenar y con un pequeño regate y un tiro milimetrado, nos regalaba algo más que un gol, nos regalaba cinco minutos, más el añadido, para disfrutar, para cantar y para volvernos locos y abrazarnos como hermanos reencontrados. El "Campeones", no tardó en sonar en la grada, que se lo había ganado a pulso.
 
Aquí quiero pararme para contar lo que Diego nos regaló a ese pequeño trozo de grada en el que estábamos. Justo delante de mío, estaba un padre con su hijo, que tendría unos 7 u 8 años, no más, viviendo quizás su primera final en directo, detrás yo, con 29 estaba viviendo lo mismo, pero con la diferencia que él, es el futuro. Durante todo el partido los que allí estábamos le tocamos la cabeza de tal manera que casi más nos alegrábamos por él que por ganar, pero marcó Diego y el padre, con lágrimas en los ojos, y a pocos centímetros de mi, le dijo lo que significaba lo que estaba viviendo “esto es para ti hijo mío, esto vívelo y recuérdalo toda la vida, porque esto es por ti, porque este esfuerzo y esta alegría te la vas a quedar para ti toda la vida, te quiero hijo!” y se abrazaron, aún hoy, escribiéndolo y recordándolo, se me humedece la mirada y lo veo como si estuviera pasando en este momento, sin duda, el mejor momento de la final.

A todo eso, yo me acordé que, en la comida, con los Padín, medio nerviosos los tres, reclamando las pizzas, y hablando de fútbol, dije que ganábamos 3-0 fácil y me fuí hacia ellos con un “¡os lo dije! ¡3-0 fácil!” Nos abrazamos, sonreímos y acabamos de disfrutar de lo que quedaba para acabar.

Una vez acabado el partido, vimos a Courtois correr más de 70 metros como un loco para, de rodillas, ponerse delante nuestro a celebrarlo, mientras los demás a lo lejos, se volvían locos, con Radamel a la cabeza.

Subió el Athletic y toda la grada colchonera les ovacionó como debía de ser, habían hecho una competición espectacular y, pese que en la final las cosas no salieron bien, merecían estar ahí.

Una vez subieron los nuestros, volvió la locura cuando vinieron a ofrecernos la copa, mantearon al Cholo, vimos al Juanfran con sus hijos mientras le gritábamos que debía estar en la roja y disfrutamos de haber hecho historia, porque el Atlético de Madrid, se había convertido en el equipo europeo que más triunfos seguidos había conseguido en Europa. Ahí queda eso. Y, queda la Supercopa.

(Salida del campo y celebraciones en Madrid en, el último capítulo)

Parte 1, pincha Aquí
Parte 2, pincha Aquí

jueves, 24 de mayo de 2012

Bucarest (parte 2)

No sé si era porque estaba cansado del día tan ajetreado que había tenido, o porque intenté no pensar en la final, pero dormí como un bebé, es decir, me desperté temprano y ya no pude dormir más. Al poco sonaba el despertador; 7:15 de la mañana para poder desayunar tranquilos puesto que las mochilas ya estaban hechas de la noche anterior. Bufanda, camiseta, bandera... Todo listo para pasar un día intenso fuera de casa.

Habíamos quedado en el barrio de las letras para ir hasta el aeropuerto en coche, dejarlo en el parking de bajo coste y así al volver poder llegar rápido a casa, ya que estaríamos cansados. Y allá fuimos. En el coche sonaba una y otra vez el himno de Sabina a todo trapo, mientras una bufanda asomaba por la ventana. Conversaciones de nerviosismo. 
Yo iba callado, tenía sueño, nervios y miedo a la vez. Empezaba un día, tantas veces esperado, que me pilló con la novatada.

Llegamos al aeropuerto sobre las 9:30 de la mañana, los de “Viajes El Corte Inglés” estaban más histéricos que nosotros, parecía que íbamos a la ópera en lugar de al fútbol. Nos dieron unos planing del día, el número del autobús que nos esperaba en Bucarest e informaciones varias que apenas miramos. A lo tonto, quedaba poco para embarcar y una cola rojiblanca bajo una pantalla que decía “Bucarest” nos marcaba el camino. Cómo estos viajes son un poco atípicos, los asientos no están asignados y una vez entras debes buscarte las habichuelas. Nosotros, que estábamos delante gracias a que parte de la expedición que éramos llevaba allí rato haciendo cola (Los hermanos Padín), pudimos sentarnos en la salida de emergencia y así poder ir más anchos que los demás.

Aquí quiero comentar el punto negro del viaje, todos sabemos que cuando uno va a estas finales, va a pasárselo bien, vivir la experiencia y disfrutar, y porque no, tomarse alguna copa de más en caso de victoria. Pues bien, los compañeros de avión en la ida, las copas las llevaban de casa y una vez dentro de la terminal, siguieron bebiendo hasta protagonizar un capitulo bochornoso, llegando a intentar fumar en el lavabo del avión e insultar a una azafata, que, gracias a los intermediarios de los organizadores del viaje, reconsideró la opción inicial de avisar a las autoridades rumanas para que tomaran medidas al llegar a tierra. Esos son actos totalmente denunciables por toda la afición.

Una vez allí, la bajada del avión y la caminata por la terminal fue de piel de gallina. Se notaban los nervios colectivos. Ya estábamos allí, ya no había macha atrás, quedaba poco, muy poco para ver al Atleti en una final europea. Aún y así, pese a la mala organización con los autocares que en vez de dejarnos en el centro nos dejaban en el estadio y de allí, otro autobús nos dejaba en el centro en la “fan zone”, (el caso es que si hubiéramos aterrizado a las 9 de la mañana, no hubiera habido problema, pero haciéndolo a las 3 de la tarde, todo lo que puedas ahorrar de tiempo es bienvenido) estábamos allí.

Total, pisábamos la “fan zone” a las 4 de la tarde y aún teníamos que comer. Ahí se dividió el grupo, unos nos fuimos a una pizzería y los otros a comerse un codillo a un buen restaurante. El servicio, un poco el esperado, tenemos la costumbre de quejarnos siempre del país en el que uno vive, y la verdad, es que el servicio en este país, ojo que hay de todo, es bastante más bueno que en el de Bucarest, por lo menos en el de la pizzería que nosotros fuimos, eso sí, las pizzas estaban de muerte, bueno, o eso, o es que estábamos ya en el alambre.

Para cuando el grupo volvió a unirse, ya estábamos subidos en los buses lanzadera hacia el estadio. Quizás uno de los mejores momentos que se vivió aquel día. Unos 100 atléticos dentro de un autobús camino a una final. Se cantó, se coreó y se lió de todo y para todos. Fueron los mejores 20 minutos del viaje. Incluso, después de llevar un rato allí dentro liándola muchísimo, nos dimos cuenta de que en un asiento había un aficionado del Athletic de Bilbao que junto con su hermano colchonero habían ido a compartir la final juntos. Hablamos con él y se lo estaba pasando bien, nos confesó que “yo soy de toda la vida del Athletic, pero mi hijo, por culpa de su tío me ha salido colchonero”. Cómo era evidente, ese tío, se llevó una soberana ovación. La gente que iba caminando hacía el estadio, se acercaba al autobús a picar en los cristales en forma de ánimo colectivo. Bajamos del autobús y allí estaba el estadio. Sólo quedaban minutos para tomar asiento, ¿nervios? Un poco, tirando a bastante.


Nos paramos de camino en un stand de la UEFA  a comprarnos la bufanda oficial de la final, era bonita  y esas cosas, hay que guardarlas, no sólo en la retina, por lo que pueda pasar. Pasamos las medidas de seguridad del estadio. Eran dos; una donde te hacían dejar las bebidas y otra donde te cacheaban la bolsa y te hacían enseñar la entrada, pequeño momento de caos antes de levantar la cabeza y vernos enfrente un estadio espectacular, nada acorde con la ciudad, con unas infraestructuras impresionantes y que nos dejó, aunque parezca mentira, sin palabras por un momento. Como refleja la fot, nuestras caras antes de entrar son una mezcla de, nervios, tensión, alegría y emoción.
Subimos las escaleras del estadio, picamos la entrada y al asomarnos al estadio, algunos ya llorábamos, los nervios salían por donde podían, estábamos en una final europea y ahora ya sí, nos lo debíamos de creer. Buscamos nuestro sitio y allí nos sentamos a esperar que el árbitro diera el pitido inicial y empezáramos a disfrutar.

CONTINUARÁ...

domingo, 13 de mayo de 2012

Bucarest (Parte 1)


Uno cuando se va enterando de lo que es la vida, como todos, toma un camino sin saber si va a ser el correcto o no, sigue según sus instintos y sabe que, aunque no será fácil, siempre habrá atajos u otras direcciones que tomar dentro del mismo recorrido. Al empezar, el equipaje va vacío, no lleva absolutamente nada, con la intención de ir llenándolo por el camino de cosas bonitas, recuerdos y momentos que perdurarán para siempre de alguna manera u otra, sin olvidar que habrá momentos duros y difíciles. Y así uno, si saber cuál será el mejor momento de ese camino, decide vivir cada segundo de él y decide ponerse a soñar, dormido y despierto. 
Cuando mi camino en la vida ya lleva 29 años y, cuando vio hace dos años, que pasaba de largo el camino que le llevaba al sueño de Hamburgo, pasó por el de Bucarest, y esta vez, señores y señoras, no lo iba a dejar escapar. Me iba a una final europea a ver a nuestro Atleti, me iba a llenar el equipaje.

Afortunadamente al Atleti, uno no lo elije, es el Atleti el que te elije a ti, y a mí me pilló lejos, podría ser peor, sí, pero vivir en Barcelona y ser del Atleti no es fácil. Por suerte, siempre que puedo, visito la capital con la intención de asomarme a un pequeño sueño de vivir cómo uno más en Madrid, siendo del Atleti y sintiéndose en casa. Así que, pese al precio y como las combinaciones desde Barcelona a Bucarest no me iban bien, decidí que ya que iba a cumplir un sueño, lo iba a hacer a lo grande. Porque uno a éstos viajes sabe que va, pero debe saber con quién va, y yo sabía que debía de ir con quién fui. A los que sin duda, dentro de esta crónica, tendrán un apartado especial.

Salí de trabajar el día 8 de mayo a las 14:30 del mediodía, y fijaros si tenía ganas, que tomaba el Ave destino Madrid a las 15h, por suerte, tengo la estación cerca y no fui apurado. Cansado sí, pero no agobiado. Viajar en Ave, es la ostia, uno va, cómodo, tranquilo y cuando te quieres dar cuenta, ya estás allí. Para mí la batalla con el avión, la tiene ganada.
Así que, puntualmente, llegué a Madrid a las 17.45 de la tarde y ya me esperaba una gran amiga (Sheila) para ayudarme a hacer unas compritas y tomar unas cañas que desde aquí quiero reivindicar, como patrimonio de la humanidad. Quién no haya visitado Madrid, les digo, que no tarden, que esa ciudad hay que disfrutarla y que las cañas y las tapas, son parte del encanto de una ciudad eternamente vieja y eternamente joven.

Pasada la tarde, ya pude reunirme con Dani, ese que para mí, es como un hermano, ese al que gracias al Atleti, me ha unido el eternamente. Ese al que llamo cada vez que acaba un partido y ese que ha hecho posible que yo pudiera ir a Bucarest y cumplir mi sueño. Como dos flanes, nos abrazamos, nos dimos dos besos y a partir de ese momento sólo existía el partido. Fuimos a ver a su padre, gran tradición familiar que ellos tienen y que me dejaron compartir y, sin demora, nos fuimos a cenar y descansar antes del día que nos esperaba, largo día en Rumanía. Pero antes de visitar al dios Morfeo, quisimos irnos a la cama jodidos de nervios, y pusimos sendos programas deportivos nocturnos, que prefiero no publicitar y que se tiraron la primera hora y pico hablando de Higuaín, a menos de 24 horas de que dos equipos españoles, dieran una lección al fútbol europeo. 

Ver para creer, así que, aguantamos y aguantamos y después de ver unos cuantos reportajes de lo que nos esperaba al día siguiente, nos fuimos a la cama, nerviosos pero ilusionados.

(Continuará...)