Hace ya bastante tiempo aparté el blog sin motivo aparente, coincidía
con una última entrada en la que el Real Madrid nos había vuelto a
ganar un derbi de Liga, como cambian las cosas. Hoy, como el Atleti, he
vuelto para quedarme.
Desde que dejé el blog de lado,
no solo hemos agrandado nuestras vitrinas, sino que hemos vuelto atrás,
hemos recuperado nuestra historia, esa que una vez, nos hizo ser el
mejor equipo del mundo por méritos propios.
Las nuevas
generaciones de atléticos que hemos venido detrás de los que ya vivieron
esto, hemos empatado con ellos, nos ponemos a repasar y evidentemente, a
todos nos hubiera gustado vivir la época de Luis, Ayala, Garate y
compañía, y ellos han tenido la suerte de, además vivir la de Koke,
Gabi, Arda y compañía. ¿Qué quiero decir con todo esto? pues
posiblemente que como dice el refranero popular; "las comparaciones son
odiosas" pero es que estamos en medio de una leyenda deportiva y de
jugadores, que no institucional, de la que tenemos que disfrutar no
comparar.
¿Y porqué digo que hemos empatado con ellos? Pues
porque hemos visto ganar una Liga, mucho más complicada que la de épocas
anteriores, y hemos caído en la final de una copa de Europa en el
descuento. Hasta en lo amargo hemos empatado. Pero no solo hemos visto
todo eso, sino que hemos vuelto a ver un Atleti que pone nervioso a los
rivales y que POR FIN, si, por fin, ganamos derbys, y no de casualidad
ni con ayudas, con todo merecimiento, como antaño.
¿Y
ahora que? Pues ahora que todos estamos empatados es hora de volver a
ser uno, ya no tenemos que oír "cuando ganábamos al Madrid", "cuando
campeonabamos por Europa", todo eso, esta empatado. Ahora vamos todos
juntos formando una nueva historia, una que nos hace ser más temidos y
más grandes, porque aunque seamos los mismos, ahora somos más fuertes.
Tenemos
que agradecer tanto al Don Diego Pablo Simeone que podría crear una
secuela sólo con su persona. Por mucho que analicemos nosotros y hasta
los que saben más que nosotros de esto del fútbol, no somos conscientes
de como este señor ha sido capaz de cambiar la mentalidad de unos
jugadores, de una grada y la historia de un club.
Porque no se
trata de ganar, sino de como ganar. Porque no se trata de motivar, sino
de como motivar. Porque no se trata de volver a sentir la historia del
Atleti, sino de sentir que esta es otra historia nueva.
No
me quiero explayar mucho en esta "nueva" etapa del blog, porque tengo
mucho pendiente de lo que hablar y no quiero que hoy parezca que quiero
recuperar un tiempo vivido, a partir de ahora voy a intentar analizar
objetivamente todo lo que a mi me plazca del Atlético de Madrid, si
quieres acompañarme, te pido otra oportunidad de que leas mi vida
colchonera y que disfrutes conmigo de ella.
Santi (@neoatleti)
Blog dedicado a aquellos que viven el Atlético de Madrid como yo. Intensamente y partido a partido.
domingo, 16 de noviembre de 2014
Volver para quedarse
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lunes, 3 de diciembre de 2012
Analizando el Derbi
El Atleti hizo el ridículo. No hay mucho más resumen del derby,
un equipo sin ideas, sin pase, con presión y muy leñero. Nada que ver con lo
que veníamos viendo hasta ahora. Pero eso no quiere decir que no se lo vayamos
a perdonar, empecemos.
Agüero no podía levantar la mirada del suelo, porque cada vez que miraba a la grada sentía que había fallado, no a 50.000 que había representando, había fallado a un sentimiento, incluso Tiago, un casi recién llegado, aún recuerda aquéllo como una de las mejores experiencias que ha vivido como futbolista. Aquel día Tiago pasó de trabajar para el Atleti a hacerse del Atleti. Pero ayer nadie se marchó a los vestuarios del Bernabéu llorando, nadie.
· Hemos vuelto a ser cómplices de un juego de Tronos, es decir, este, el mejor Atleti de la historia, (que no se nos olvide) venía muy fuerte. Había humillado a un Sevilla que sacaba pecho después de ganar al Betis, bueno quien dice ganar dice golear a su eterno rival...El Atleti lo mató en 45 minutos de auténtico espectáculo. Desde el pitido final de aquel partido la prensa empezó a obviar (lógico por otro lado) el encuentro de copa, para ponerse a hablar del derby, y aprovechando el subidón que llevábamos encima, nos creímos que podíamos ganar al Madrid. Ojo, no estoy diciendo que el Atleti no sea capaz de ganar, pero mucha atención a mirar las cosas en caliente y en frío.
No me voy a poner a analizar puesto por puesto una y otra plantilla, porque es de necios no saber que nos superan en casi todas las líneas (a mi entender se salvan Juanfran, Filipe, Arda y Falcao) en las demás, nos superan absolutamente. A eso hemos de unir que el Madrid viene de perder, por lo tanto el “factor sorpresa” quedaba descartado y cogía fuerZa el factor “salimos a ganar como locos”. Ese factor ayer sólo visitó el vestuario local.
Porque por mucho que nos moleste y pese que el Atleti está ganando sin parar, fuera de casa la imagen futbolística es muy pobre, hemos tenido muchísimos desplazamientos en los que hemos regalado 45 minutos y hemos corrido los últimos 45. A eso hay que añadirle que esta liga se va empequeñeciendo y este año el Atleti se ha mantenido, exceptuando la baja de Diego. ¿Qué quiero decir con esto? Muy fácil, si recordamos los desplazamientos en los que hemos regalado media parte, que el nivel futbolístico baja respecto a jugar en casa, y que ha sido donde hemos perdido puntos (Levante y Valencia), se hacía complicado el ganar.
Pero nos hicieron creer que se podía, no sólo los jugadores sino la prensa: “Este año sí”, “Si no es este año…” Sinceramente, he visto al Real Madrid muchos años peor que este y el Atleti mejor (pese a ir por debajo de la clasificación) y empatar o perder. ¿Qué pasa? No lo sé, porque confío en el Cholo a pies juntillas y sé que los tuvo que motivar. Quizás la afición estaba en un nivel altísimo, la realidad en un nivel medio y la actitud del equipo en un nivel bajo.
· Pero no hay que fustigarSe más, ¿En serio es tan chungo perder en el Bernabéu? Yo lo veo como un resultado probable (estadísticamente y deportivamente). A mí lo que me vale es la actitud del equipo desde Mónaco hasta hoy (digo hoy porque mañana aún no ha llegado). Señores, seamos sensatos- ¿A qué Atlético no le va a gustar ganar en el Bernabéu? Pero en serio, este año era lo de menos. No nos contó la prensa que el año del doblete el Atleti perdió los dos derbis, o que pese a perder, el Atleti acabaría el año por encima del Madrid, nos dijo que podíamos ganar y punto, obviamos lo demás, fallo nuestro.
Ahora pensemos fríamente. ¿Quién, a 1 de Diciembre, hubiera firmado estar con los puntos que tiene hoy el Madrid? Yo creo que todos. Pues señores, hasta ayer estábamos 8 por arriba y no sólo eso, es que seguimos 5 por encima, no es ningún drama, el Madrid no se juega la liga contra el Atleti, se la juega a la ruleta rusa perdiendo en el Villamarín o contra el Getafe. No es ningún drama, en dos semanas viajamos a Barcelona, al Camp Nou y vamos a ir con el fantasma de que el Madrid se ponga a 2, pero ¿es que el Madrid no va a perder más puntos? En una liga donde el primero va a ser el Barça, ¿importa quedar segundo o tercero? Sí, por quedar por encima del Madrid y no porque conseguimos igual el objetivo que es la Champions.
Dicho todo esto, creo que los jugadores están en deuda con
la afición, porque nunca les ha fallado, han estado a las duras y a las maduras
y esta afición solo les pide que sigan igual. Estamos en un momento muy dulce,
que nadie se olvide que va a costar mucho bajarnos de ahí, que perderemos más
partidos y no solo por eso vamos a ser menos Atléticos, porque se es imposible
ser menos de eso. Porque los grandes equipos tienen un sector de la afición que
nunca falla, que siempre está ahí, pero hay otro gran sector de la afición que
viene y va que le interesa el fútbol cuando gana y que no les importa lo más
mínimo cuando pierden, y es la diferencia que tiene nuestro club, que carece de
ese tipo de aficionado, somos del Atleti SIEMPRE, y podemos perder contra el
Madrid durante 13 años más, que vamos a estar ahí, les ha quedado claro y no se
van a dar por vencidos. Confiemos en ellos que se lo han ganado y tienen el
mejor entrenador que podíamos tener ahora mismo, así que, que no cunda el
pánico y disfrutemos de la realidad, y la realidad, para los que quizás con lo
de ayer se les ha olvidado, es que somos campeones de la Europa League, de la
Supercopa de Europa y que tenemos a una plantilla que de aquí 10 o 15 años ,
será recordada como la que tuvo el mejor inicio de liga. No hay motivos para
preocuparse.
domingo, 9 de septiembre de 2012
EL CHOLO, LOS PIES EN EL SUELO, LA CABEZA EN EL CIELO
Casi casi sin darnos cuenta, ha empezado la
temporada y ya
tenemos un título, como en 2011, sin comerlo ni beberlo ganamos una
Supercopa
con un paseo brutal contra el campeón de Europa. Bonito enfrentamiento
ese del campeonísimo
contra el campeonito, la fórmula es sencilla, demuestra que: Si gana el
de la
Europa League, se le promociona a más no poder y si gana el de
Champions, sacamos pecho de que la gana el mejor de Europa. Es decir,
para uno sirve para
consagrarse y para el otro para sacar pecho.
El caso es que todo tiene matices, es decir, la Champions
League es una competición preciosa, pero que llegados a este punto, los equipos
de la Liga Española (entiendo que los de las ligas europeas restantes también)
sólo quieren jugar para ingresar, les da igual ganar o perder, quieren ese
dinero. ¿Porqué? Pues porque está montado de tal manera que la misma
competición se está desprestigiando, mismos equipos, metemos equipos de
bajísima calidad y al final siempre llegan los mismos. O hacen un pensamiento o
esa competición va a ser de las más previsibles de la historia, encima dadas
las grandes diferencias de ingresos entre la liga española y las demás, Barça y
Madrid estarán en las semifinales de aquí hasta el fin de los días.
El caso es que “la competición menor”, esa que sólo juegan
los equipos malos y que no vale para nada, está teniendo mucho más nivel últimamente
que la champions, con esto no quiero decir, que los equipos que llegan a la fase
final no lo tengan, que no se me malinterprete, sólo digo que la Europa League,
está muchísimo más igualada que la Champions y hace que sea mucho más bonita a
nivel de competitividad y sobretodo de telespectadores.
Dicho esto, no estoy diciendo que yo quiera jugar la Europa
League todos los años (bueno si es para ganarla si) pero la actitud que ha
inculcado el Cholo a estos jugadores mentalmente, puede hacer que sea uno de
los aspirantes serios a llegar bastante lejos. No nos empecemos a hacer “pajas”
mentales, hablo de la actitud; esa que se vio en 6 meses de Quique, que no se vio,
bueno ni apareció, con Manzano y que Simeone ha trabajado como nunca.
Recordando el método Guardiola, alguien de la casa que sabe
lo que significan esos colores y que sabe transmitir lo que es vestir esa
camiseta y lo que significa para cada uno de los que se sientan en las gradas
pagar la cuota de abonado, socio o la entrada y eso, no se paga con dinero.
Desgraciadamente, tenemos al mejor entrenador que podíamos
tener después de Luís, pero seguimos teniendo a los peores directivos del
mundo. Cierto es, que la liga española no ayuda, tenemos al mejor 9 del mundo y
va a ver como lo que ha ganado, es lo máximo que va a poder ganar en este
equipo, porque tal y como está montado todo, nadie va a poder ganar una liga
sino tienes ese presupuesto que sale de 240 millones de euros que se reparten
entre dos y que lo que sobra si se reparte proporcionalmente. Es como si yo y
mi futura esposa nos comiéramos el pastel nupcial y lo que sobra se reparte a
los invitados, porque eso es lo que son los 18 equipos restantes, los
invitados, sin ellos, ni siquiera los “novios” tendrían pastel.
Lo que quiero decir con todo esto es que hoy Falcao se
quedaría muchos años en el Atleti, es feliz, marca y disfruta, pero tenemos dos
cosas en contra, los dirigentes, Cerezo se frotaba las manos en Mónaco porque
cada gol era más dinero, y que el mejor 9 del mundo en “la mejor liga del mundo”
(quien lea mejor es porque quiere), nunca va a poder ganar una Liga sino sale
de aquí. Los jugadores quieren ganar, y en España, sólo ganan dos.
Ahora si toca soñar, porque el Cholo nos lo permite, nos
permite ver al Atleti y DISFRUTAR, ver un equipo con posesión de balón,
agresividad, presión, sólido y con gol. Si se pudiera pagar (y se quisiera) la
ficha de Falcao, Diego, Arda y demás y los grandes no tuvieran tantas “ayudas” económicas,
estaríamos hablando de un Atleti rozando el del doblete. Visitando Neptuno asiduamente
y, por fin, ganando al Madrid de tristón.
Porque Simeone ha demostrado lo que Guardiola lleva
demostrando desde hace 5 años en el Barça; que a los jugadores no se les enseña
a jugar, se les ha de enseñar a ganar y eso pasa por tener la actitud que se
tuvo el día del Athletic de Falcao, ay! De Bilbao y contra el Chelsea, da igual
el nombre del rival.
Siempre hay que tener los pies en el suelo pero la cabeza en
el cielo.
lunes, 4 de junio de 2012
Bucarest (parte 3)
Los momentos previos, a mí, se me hicieron eternos. Ya estaba
todo el mundo en su asiento y estábamos deseando tantísimo que acabara la
inauguración de la final que nos pusimos a hacer el mosaico antes de tiempo y
todo.
Salieron los equipos y la locura fue espectacular, no había marcha
atrás, el partido iba a empezar.
Dicen los entendidos que en una final los
primeros minutos
son de tanteo, que a los dos equipos les puede dar por no atacar y se
pasen 20
minutos especulando. En Bucarest la cosa no fue así, un equipo salió a
ganar y
el otro a ver si ganaba. Esa fue la diferencia y sin apenas darnos
cuenta, un balón largo de Diego a Falcao con su respectiva carrera,
entrara al área,
especulara un poco con lo que hacer y finalmente optara por pegarla
donde hay
que hacerlo, ni más alto ni más bajo, a la escuadra, templadita pero
fuerte,
una que sólo los mejores porteros del mundo puedan parar y entró. Minuto
siete y el
Atleti se ponía 1-0 en la final de la Europa League, ¿alguien se lo
hubiera
imaginado?
En la grada se unió la locura con la imagen impactante de
ver ese golazo y en el minuto que era. Nos abrazamos como si hiciera años que
el Atleti no marcara. ese gol, ya no nos lo quitaba nadie. Radamel ponía a
Europa entera de pié y al Atleticismo al borde del éxtasis.
Afortunadamente en el espectacular video marcador del
estadio pudimos ver el gol repetido unas cinco veces y cada vez alucinar más y creérnoslo
más.
El partido después del gol, como todos pudisteis
ver, fue
otro. El Atleti hizo un partido durante siete minutos y después jugó a
controlar y
descontrolar el partido a su antojo, Mario Suárez, Filipe, Gabi y Godín
(espectaculares) hicieron del Atleti un muro por el que sólo pudo pasar
Llorente
con un tiro forzado que no cogió puerta.
Capítulo aparte, Falcao, que, quizás por televisión no se
pudo apreciar del todo, pero corrió todos los balones que pasaban cerca o lejos
de él, daba igual, estaba luchando como nunca, dejándose la vida. Algún día nos
enteraremos que le dijo el Cholo para extra motivarlo pero era un portento físico
dando todo de sí. Y en estas, en este baile de acelero-freno del Atleti, ¡Miranda!
Robó un balón en la frontal, se la dió a Turan, que hasta entonces era el que
más había corrido después de Falcao y puso un centro que aparentemente no era
para el colombiano, pero que cazó y con una maniobra que hubiera firmado el mismísimo
Maradona, pone el 2-0 en el minuto 35 de la final.
Posiblemente lo que pueda explicar de lo que se vivió en la
grada ni se acercará a la realidad, nos abrazamos una vez más, convencidos de
que esto no se podía escapar y en ese abrazo y en ese momento de silencio
interno que uno tiene al celebrar un gol de ese calibre, recuerdo un llanto, un
llanto de pasión, de alegría, de honor, de recuerdo, mi vecino de asiento
posiblemente estaba recordando a su padre y todas las cosas que se debería
estar perdiendo y lloraba pensando que desde ahí arriba, él no sólo lloraba por
ver a sus colores ganar, sino por ver a su hijo y a su nieto abrazarse llorando
y, pese a sentir no poder estar ahí, posiblemente era feliz y sabía que eso se
iba a quedar con ellos toda la vida. La vida, nos pone lecciones que debemos aprender,
en un momento de alegría y de éxtasis, recordar con cariño a los que se fueron,
es lo más bonito que le puede a uno pasar y en aquella grada, no sé cuantos
había así, pero por lo menos uno seguro.
Al volver en mí, me senté en mi asiento mientras el partido
seguía, y empecé a asimilar lo vivido en poco más de media hora de partido y,
como un niño, derramé varias lágrimas, no de pena, quizás tampoco de euforia
máxima, sino de tranquilidad. Nunca me había imaginado ver al Atleti en tres
finales europeas y no sólo lo había visto, sino que a una de ellas había
asistido, quién sabe como acaba este circo futbolístico, pero en aquel momento,
en aquel minuto de aquel partido, yo estaba cumpliendo un sueño.
Y así llegamos a la media parte, habiendo recapacitado de
todo lo que habíamos vivido, momentos de relajarse un poco, disfrutar, comentar
las jugadas y el partido y como no, llegar el buche, que era tarde y había
hambre. Nuestra expedición se había llevado unos trozos de jamón envasados al
vacío que supieron a gloria.
En la segunda parte yo tuve una sensación
extraña. Os explico; íbamos 2-0, no habíamos pasado peligro, estábamos
tranquilos, y el
Athletic atacaba del otro lado, sabíamos que al Atleti lo veríamos poco
atacando, más que en alguna contra, era lo que tocaba, no pasé excesivos
nervios y el tiempo se me pasó rápido, creo que supimos llevarlo tan
bien, que
Diego dejó un recado en la portería donde queríamos ver un gol, la
nuestra, la
que habíamos estado escoltando todo el partido, donde habíamos estado
animando
como locos y donde Courtois había notado como caliente en la primera
parte.
Se vió solo atacando, arrancó, frenó, pensó, volvió a arrancar,
volvió a frenar y con
un pequeño regate y un tiro milimetrado, nos regalaba algo más que un
gol, nos
regalaba cinco minutos, más el añadido, para disfrutar, para cantar y
para
volvernos locos y abrazarnos como hermanos reencontrados. El
"Campeones", no
tardó en sonar en la grada, que se lo había ganado a pulso.
Aquí quiero pararme para contar lo que Diego nos regaló a
ese pequeño trozo de grada en el que estábamos. Justo delante de mío, estaba un
padre con su hijo, que tendría unos 7 u 8 años, no más, viviendo quizás su
primera final en directo, detrás yo, con 29 estaba viviendo lo mismo, pero con
la diferencia que él, es el futuro. Durante todo el partido los que allí estábamos
le tocamos la cabeza de tal manera que casi más nos alegrábamos por él que por
ganar, pero marcó Diego y el padre, con lágrimas en los ojos, y a pocos centímetros
de mi, le dijo lo que significaba lo que estaba viviendo “esto es para ti hijo mío,
esto vívelo y recuérdalo toda la vida, porque esto es por ti, porque este
esfuerzo y esta alegría te la vas a quedar para ti toda la vida, te quiero
hijo!” y se abrazaron, aún hoy, escribiéndolo y recordándolo, se me humedece la
mirada y lo veo como si estuviera pasando en este momento, sin duda, el mejor
momento de la final.
A todo eso, yo me acordé que, en la comida, con los Padín,
medio nerviosos los tres, reclamando las pizzas, y hablando de fútbol, dije que
ganábamos 3-0 fácil y me fuí hacia ellos con un “¡os lo dije! ¡3-0 fácil!” Nos
abrazamos, sonreímos y acabamos de disfrutar de lo que quedaba para acabar.
Una vez acabado el partido, vimos a Courtois correr más de
70 metros como un loco para, de rodillas, ponerse delante nuestro a celebrarlo,
mientras los demás a lo lejos, se volvían locos, con Radamel a la cabeza.
Subió el Athletic y toda la grada colchonera les ovacionó como
debía de ser, habían hecho una competición espectacular y, pese que en la final
las cosas no salieron bien, merecían estar ahí.
Una vez subieron los nuestros, volvió la locura cuando
vinieron a ofrecernos la copa, mantearon al Cholo, vimos al Juanfran con sus
hijos mientras le gritábamos que debía estar en la roja y disfrutamos de haber
hecho historia, porque el Atlético de Madrid, se había convertido en el equipo
europeo que más triunfos seguidos había conseguido en Europa. Ahí queda eso. Y,
queda la Supercopa.
jueves, 24 de mayo de 2012
Bucarest (parte 2)
No
sé si era porque estaba cansado del día tan ajetreado que
había tenido, o porque intenté no pensar en la final, pero dormí como un
bebé,
es decir, me desperté temprano y ya no pude dormir más. Al poco sonaba
el
despertador; 7:15 de la mañana para poder desayunar tranquilos puesto
que las
mochilas ya estaban hechas de la noche anterior. Bufanda, camiseta,
bandera... Todo listo para pasar un día intenso fuera de casa.
Habíamos quedado en el barrio de las letras para ir hasta el
aeropuerto en coche, dejarlo en el parking de bajo coste y así al volver poder
llegar rápido a casa, ya que estaríamos cansados. Y allá fuimos. En el coche
sonaba una y otra vez el himno de Sabina a todo trapo, mientras una bufanda
asomaba por la ventana. Conversaciones de nerviosismo.
Yo iba callado, tenía sueño,
nervios y miedo a la vez. Empezaba un día, tantas veces esperado, que me pilló
con la novatada.
Llegamos al aeropuerto sobre las 9:30 de la
mañana, los de
“Viajes El Corte Inglés” estaban más histéricos que nosotros, parecía
que
íbamos a la ópera en lugar de al fútbol. Nos dieron unos planing del
día, el
número del autobús que nos esperaba en Bucarest e informaciones varias
que
apenas miramos. A lo tonto, quedaba poco para embarcar y una cola
rojiblanca
bajo una pantalla que decía “Bucarest” nos marcaba el camino. Cómo estos
viajes
son un poco atípicos, los asientos no están asignados y una vez entras
debes
buscarte las habichuelas. Nosotros, que estábamos delante gracias a que
parte de
la expedición que éramos llevaba allí rato haciendo cola (Los hermanos
Padín), pudimos sentarnos en la salida de emergencia y así poder ir más
anchos que los
demás.
Aquí quiero comentar el punto negro del viaje, todos sabemos
que cuando uno va a estas finales, va a pasárselo bien, vivir la experiencia y
disfrutar, y porque no, tomarse alguna copa de más en caso de victoria. Pues
bien, los compañeros de avión en la ida, las copas las llevaban de casa y una
vez dentro de la terminal, siguieron bebiendo hasta protagonizar un capitulo
bochornoso, llegando a intentar fumar en el lavabo del avión e insultar a una
azafata, que, gracias a los intermediarios de los organizadores del viaje,
reconsideró la opción inicial de avisar a las autoridades rumanas para que tomaran
medidas al llegar a tierra. Esos son actos totalmente denunciables por toda la
afición.
Una vez allí, la bajada del avión y la caminata por la
terminal fue de piel de gallina. Se notaban los nervios colectivos. Ya
estábamos allí, ya no había macha atrás, quedaba poco, muy poco para ver al
Atleti en una final europea. Aún y así, pese a la mala organización con los
autocares que en vez de dejarnos en el centro nos dejaban en el estadio y de
allí, otro autobús nos dejaba en el centro en la “fan zone”, (el caso es que si
hubiéramos aterrizado a las 9 de la mañana, no hubiera habido problema, pero
haciéndolo a las 3 de la tarde, todo lo que puedas ahorrar de tiempo es
bienvenido) estábamos allí.
Total, pisábamos la “fan zone” a las 4 de la tarde y aún
teníamos que comer. Ahí se dividió el grupo, unos nos fuimos a una pizzería y
los otros a comerse un codillo a un buen restaurante. El servicio, un poco el
esperado, tenemos la costumbre de quejarnos siempre del país en el que uno
vive, y la verdad, es que el servicio en este país, ojo que hay de todo, es
bastante más bueno que en el de Bucarest, por lo menos en el de la pizzería que
nosotros fuimos, eso sí, las pizzas estaban de muerte, bueno, o eso, o es que estábamos
ya en el alambre.
Para cuando el grupo volvió a unirse, ya
estábamos subidos
en los buses lanzadera hacia el estadio. Quizás uno de los mejores
momentos que
se vivió aquel día. Unos 100 atléticos dentro de un autobús camino a una
final. Se cantó, se coreó y se lió de todo y para todos. Fueron los
mejores 20 minutos
del viaje. Incluso, después de llevar un rato allí dentro liándola
muchísimo,
nos dimos cuenta de que en un asiento había un aficionado del Athletic
de
Bilbao que junto con su hermano colchonero habían ido a compartir la
final
juntos. Hablamos con él y se lo estaba pasando bien, nos confesó que “yo
soy
de toda la vida del Athletic, pero mi hijo, por culpa de su tío me ha
salido
colchonero”. Cómo era evidente, ese tío, se llevó una soberana ovación.
La
gente que iba caminando hacía el estadio, se acercaba al autobús a picar
en los
cristales en forma de ánimo colectivo. Bajamos del autobús y allí estaba
el
estadio. Sólo quedaban minutos para tomar asiento, ¿nervios? Un poco,
tirando a
bastante.
Nos paramos de camino en un stand de la UEFA a
comprarnos la bufanda oficial de la final,
era bonita y esas cosas, hay que guardarlas, no sólo en la retina, por
lo que
pueda pasar. Pasamos las medidas de seguridad del estadio. Eran dos; una
donde
te hacían dejar las bebidas y otra donde te cacheaban la bolsa y te
hacían
enseñar la entrada, pequeño momento de caos antes de levantar la cabeza y
vernos enfrente un estadio espectacular, nada acorde con la ciudad, con
unas
infraestructuras impresionantes y que nos dejó, aunque parezca mentira,
sin
palabras por un momento. Como refleja la fot, nuestras caras antes de
entrar son una mezcla de, nervios, tensión, alegría y emoción.
Subimos las escaleras del estadio, picamos la entrada y al
asomarnos al estadio, algunos ya llorábamos, los nervios salían por donde
podían, estábamos en una final europea y ahora ya sí, nos lo debíamos de creer.
Buscamos nuestro sitio y allí nos sentamos a esperar que el árbitro diera el
pitido inicial y empezáramos a disfrutar.
CONTINUARÁ...
CONTINUARÁ...
domingo, 13 de mayo de 2012
Bucarest (Parte 1)
Uno cuando se va enterando de lo que es la vida, como todos,
toma un camino sin saber si va a ser el correcto o no, sigue según sus
instintos y sabe que, aunque no será fácil, siempre habrá atajos u otras
direcciones que tomar dentro del mismo recorrido. Al empezar, el equipaje va
vacío, no lleva absolutamente nada, con la intención de ir llenándolo por el
camino de cosas bonitas, recuerdos y momentos que perdurarán para siempre de
alguna manera u otra, sin olvidar que habrá momentos duros y difíciles. Y así
uno, si saber cuál será el mejor momento de ese camino, decide vivir cada
segundo de él y decide ponerse a soñar, dormido y despierto.
Cuando mi camino
en la vida ya lleva 29 años y, cuando vio hace dos años, que pasaba de largo el
camino que le llevaba al sueño de Hamburgo, pasó por el de Bucarest, y esta
vez, señores y señoras, no lo iba a dejar escapar. Me iba a una final europea a
ver a nuestro Atleti, me iba a llenar el equipaje.
Afortunadamente al Atleti, uno no lo elije, es el Atleti el
que te elije a ti, y a mí me pilló lejos, podría ser peor, sí, pero vivir en
Barcelona y ser del Atleti no es fácil. Por suerte, siempre que puedo, visito
la capital con la intención de asomarme a un pequeño sueño de vivir cómo uno
más en Madrid, siendo del Atleti y sintiéndose en casa. Así que, pese al precio
y como las combinaciones desde Barcelona a Bucarest no me iban bien, decidí que
ya que iba a cumplir un sueño, lo iba a hacer a lo grande. Porque uno a éstos
viajes sabe que va, pero debe saber con quién va, y yo sabía que debía de ir
con quién fui. A los que sin duda, dentro de esta crónica, tendrán un apartado
especial.
Salí de trabajar el día 8 de mayo a las 14:30 del mediodía,
y fijaros si tenía ganas, que tomaba el Ave destino Madrid a las 15h, por
suerte, tengo la estación cerca y no fui apurado. Cansado sí, pero no agobiado.
Viajar en Ave, es la ostia, uno va, cómodo, tranquilo y cuando te quieres dar
cuenta, ya estás allí. Para mí la batalla con el avión, la tiene ganada.
Así que, puntualmente, llegué a Madrid a las 17.45 de la
tarde y ya me esperaba una gran amiga (Sheila) para ayudarme a hacer unas
compritas y tomar unas cañas que desde aquí quiero reivindicar, como patrimonio
de la humanidad. Quién no haya visitado Madrid, les digo, que no tarden, que
esa ciudad hay que disfrutarla y que las cañas y las tapas, son parte del
encanto de una ciudad eternamente vieja y eternamente joven.
Pasada la tarde, ya pude reunirme con Dani, ese que para mí,
es como un hermano, ese al que gracias al Atleti, me ha unido el eternamente. Ese
al que llamo cada vez que acaba un partido y ese que ha hecho posible que yo
pudiera ir a Bucarest y cumplir mi sueño. Como dos flanes, nos abrazamos, nos
dimos dos besos y a partir de ese momento sólo existía el partido. Fuimos a ver
a su padre, gran tradición familiar que ellos tienen y que me dejaron compartir
y, sin demora, nos fuimos a cenar y descansar antes del día que nos esperaba,
largo día en Rumanía. Pero antes de visitar al dios Morfeo, quisimos irnos a la
cama jodidos de nervios, y pusimos sendos programas deportivos nocturnos, que
prefiero no publicitar y que se tiraron la primera hora y pico hablando de
Higuaín, a menos de 24 horas de que dos equipos españoles, dieran una lección
al fútbol europeo.
Ver para creer, así que, aguantamos y aguantamos y después
de ver unos cuantos reportajes de lo que nos esperaba al día siguiente, nos
fuimos a la cama, nerviosos pero ilusionados.
(Continuará...)
viernes, 20 de abril de 2012
La noche inolvidable
A veces, cuando uno mira a su alrededor, en su vida, y hace balance de lo conseguido y a lo que aspira, puede entrar en un estado de felicidad o de la más absoluta desolación. La vida es así de cruel, mucha gente dice que la vida es para sufrir, supongo que esa es la visión amarga de la historia. La dulce, dice que para conseguir algo, algún sueño, hay que pelearlo y no desistir hasta conseguirlo y, por mucho que el destino intente ponernos trabas, siempre habrá algún día, o algún momento que por pequeño que sea, aunque dure una milésima de segundo, se tornará en inolvidable y vivirá en nuestra cabeza para siempre.
Por eso, los que somos del Atleti, somos vividores, pero no del significado burgués de la palabra, nuestro significado es del que dice que vive la vida tal y cómo es, sin ayudas, sin excusas y que tira pa´alante con lo que venga, sabiendo que sea como sea, a la mañana siguiente, hay que volverse a levantar para afrontar otro nuevo día.
Lo de ayer fue el reflejo de lo que simboliza el ser del Atlético de Madrid, nerviosos ante una cita importante, aquéllas que toda la grada sabe que va a ser difícil de repetir, y pese a las horas, el campo se va a llenar. Europa lo merece, tropezamos en 2011 pero no íbamos a dejar que en esta edición nuestra derrota fuera un tax free para el que viniera "turismo" al Calderón. Y así fue, para sorpresa de todos, la mejor noche que ha vivido este Atlético de Madrid desde, a mi entender, aquélla locura de partido de copa contra el Recre, dónde todo empezó.
El que diga que 5 minutos antes no estaba nervioso, miente, porque, pese a que hace dos años aquél Valencia de Zigic (El increíble Hulk) era bastante más peligroso que el de esta temporada y pese a que aquél Atleti, tenía una de las mejores plantillas que se recuerdan, la cosa no anda muy fina por ninguna de las dos ciudades y, se supone, que este Valencia es el tercer mejor equipo de España a día de hoy, o por sus propios méritos o por deméritos de los demás, pero ahí está, que no es poco. Decían que venían con ganas de vengarse de aquélla noche en que Juanito estuvo a punto de liarla parda, si era así, no lo demostraron, porque el que diga que pasados 5 minutos del inicio del partido, seguía nervioso, miente también.
Porque el equipo superó desde el inicio en casi todas las líneas al Valencia, y digo casi todas porque por arriba el Valencia era el Rey y nosotros los elefantes, por tierra no había color, bueno sí, el rojiblanco.
Pero claro, somos el Atlético de Madrid y uno sabe cuando se monta en la montaña rusa, que va a subir, pero que también va a bajar, pero ayer, no hubo tal montaña rusa, la intensidad del equipo duró 93 minutos para luego al bajarse y mirar atrás ver que, uno salía contento de la atracción, pero algo confuso.
El partido no lo voy a resumir, porque si a día de hoy nadie sabe lo que pasó ayer es, primero, porque no le interesa el fútbol lo más mínimo o porque esta en desafío extremo en el Everest. Nunca mejor dicho, ayer el Atleti estuvo de Traca, pero de las buenas, de las valencianas. Tanto tantísimo, que el resultado de goles a favor, se nos antoja corto.
Pero señoras y señores, cuando Arda Turán tiene días cómo los de ayer, lo mejor que le puede pasar al equipo contrario es que no le hagan mucho daño. Fué el dueño y señor del partido y ya que, sorprendentemente, aún no hemos tenido niguna portada diciendo que algún grande lo quiere, podemos decir que ayer se doctoró Cum Laude en la universidad de Madrid. Puede parecer que diciendo esto estoy desmereciendo al resto del equipo pero no es mi intención, ayer desde Mario Suárez, sublime, a Falcao, estuvieron de matrícula de honor, pero es que Arda, como se dice en la calle, es Dios.
Porque lo de Adrián clama al cielo, porque este chico es de otro planeta, sí, ese planeta en el que Arda es dios, pero que uno sin el otro no saben vivir, se buscan, se miran, se cuidan y se miman hasta el punto de ver el mejor fútbol que se ha visto en el Manzanares desde Luis Aragonés.
Lo del Tigre es otra historia, no me quiero emocionar con él, porque todos sabemos como va a acabar este cuento, un gran tipo, un delantero como pocos, el mejor en área quizás pero cuando uno, en la media parte, da la espalda al verde para mirar al palco, entiende que el 9 tiene las horas contadas, que esos 32 goles que lleva este año, una barbaridad contando que "sólo" ha jugado, liga y Europa League, son lo que esperaban GilMa y Cerezo para revenderlo al mejor postor, por eso, el golazo que metió ayer, no hizo más que alejarlo del Calderón un poco más y es una pena, porque estamos dónde estamos por él.
En definitiva, que en la vuelta, Mestalla no hará una encerrona en plena crisis deportiva valencianista. Vamos a quedarnos en el lado dulce de la historia y ver que, en Europa, sólo Udinese nos metió dos goles y no pudimos mojar ni uno, desde ese día, marcar fuera de casa ha sido una prioridad cumplida a las órdenes del Cholo.
Lo dicho, que quizás el jueves que viene nos sale la cruz de la moneda, que tenemos la peor noche que se recuerde en la historia del club y podamos ser eliminados, esperemos que no, pero lo de ayer, lo de la noche del jueves 19 de Abril de 2012, eso, ya no nos lo quita nadie y en recordar, somos especialistas.
Porque lo de ayer, ocupa una milésima parte de los recuerdos que hay en nuestra memoria, pero que va a estar ahí para siempre.
Por eso, los que somos del Atleti, somos vividores, pero no del significado burgués de la palabra, nuestro significado es del que dice que vive la vida tal y cómo es, sin ayudas, sin excusas y que tira pa´alante con lo que venga, sabiendo que sea como sea, a la mañana siguiente, hay que volverse a levantar para afrontar otro nuevo día.
Lo de ayer fue el reflejo de lo que simboliza el ser del Atlético de Madrid, nerviosos ante una cita importante, aquéllas que toda la grada sabe que va a ser difícil de repetir, y pese a las horas, el campo se va a llenar. Europa lo merece, tropezamos en 2011 pero no íbamos a dejar que en esta edición nuestra derrota fuera un tax free para el que viniera "turismo" al Calderón. Y así fue, para sorpresa de todos, la mejor noche que ha vivido este Atlético de Madrid desde, a mi entender, aquélla locura de partido de copa contra el Recre, dónde todo empezó.
El que diga que 5 minutos antes no estaba nervioso, miente, porque, pese a que hace dos años aquél Valencia de Zigic (El increíble Hulk) era bastante más peligroso que el de esta temporada y pese a que aquél Atleti, tenía una de las mejores plantillas que se recuerdan, la cosa no anda muy fina por ninguna de las dos ciudades y, se supone, que este Valencia es el tercer mejor equipo de España a día de hoy, o por sus propios méritos o por deméritos de los demás, pero ahí está, que no es poco. Decían que venían con ganas de vengarse de aquélla noche en que Juanito estuvo a punto de liarla parda, si era así, no lo demostraron, porque el que diga que pasados 5 minutos del inicio del partido, seguía nervioso, miente también.
Porque el equipo superó desde el inicio en casi todas las líneas al Valencia, y digo casi todas porque por arriba el Valencia era el Rey y nosotros los elefantes, por tierra no había color, bueno sí, el rojiblanco.
Pero claro, somos el Atlético de Madrid y uno sabe cuando se monta en la montaña rusa, que va a subir, pero que también va a bajar, pero ayer, no hubo tal montaña rusa, la intensidad del equipo duró 93 minutos para luego al bajarse y mirar atrás ver que, uno salía contento de la atracción, pero algo confuso.
El partido no lo voy a resumir, porque si a día de hoy nadie sabe lo que pasó ayer es, primero, porque no le interesa el fútbol lo más mínimo o porque esta en desafío extremo en el Everest. Nunca mejor dicho, ayer el Atleti estuvo de Traca, pero de las buenas, de las valencianas. Tanto tantísimo, que el resultado de goles a favor, se nos antoja corto.
Pero señoras y señores, cuando Arda Turán tiene días cómo los de ayer, lo mejor que le puede pasar al equipo contrario es que no le hagan mucho daño. Fué el dueño y señor del partido y ya que, sorprendentemente, aún no hemos tenido niguna portada diciendo que algún grande lo quiere, podemos decir que ayer se doctoró Cum Laude en la universidad de Madrid. Puede parecer que diciendo esto estoy desmereciendo al resto del equipo pero no es mi intención, ayer desde Mario Suárez, sublime, a Falcao, estuvieron de matrícula de honor, pero es que Arda, como se dice en la calle, es Dios.
Porque lo de Adrián clama al cielo, porque este chico es de otro planeta, sí, ese planeta en el que Arda es dios, pero que uno sin el otro no saben vivir, se buscan, se miran, se cuidan y se miman hasta el punto de ver el mejor fútbol que se ha visto en el Manzanares desde Luis Aragonés.
Lo del Tigre es otra historia, no me quiero emocionar con él, porque todos sabemos como va a acabar este cuento, un gran tipo, un delantero como pocos, el mejor en área quizás pero cuando uno, en la media parte, da la espalda al verde para mirar al palco, entiende que el 9 tiene las horas contadas, que esos 32 goles que lleva este año, una barbaridad contando que "sólo" ha jugado, liga y Europa League, son lo que esperaban GilMa y Cerezo para revenderlo al mejor postor, por eso, el golazo que metió ayer, no hizo más que alejarlo del Calderón un poco más y es una pena, porque estamos dónde estamos por él.
En definitiva, que en la vuelta, Mestalla no hará una encerrona en plena crisis deportiva valencianista. Vamos a quedarnos en el lado dulce de la historia y ver que, en Europa, sólo Udinese nos metió dos goles y no pudimos mojar ni uno, desde ese día, marcar fuera de casa ha sido una prioridad cumplida a las órdenes del Cholo.
Lo dicho, que quizás el jueves que viene nos sale la cruz de la moneda, que tenemos la peor noche que se recuerde en la historia del club y podamos ser eliminados, esperemos que no, pero lo de ayer, lo de la noche del jueves 19 de Abril de 2012, eso, ya no nos lo quita nadie y en recordar, somos especialistas.
Porque lo de ayer, ocupa una milésima parte de los recuerdos que hay en nuestra memoria, pero que va a estar ahí para siempre.
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